Cada año, la Tierra produce miles de millones de toneladas de recursos naturales. Sin embargo, se estima ya que en un futuro no muy lejano, esta capacidad se agotará. En el 2005, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) estableció el 17 de mayo como Día Mundial del Reciclaje para promover una mayor responsabilidad en los habitantes del planeta, tanto desde la perspectiva del consumidor, como de quienes extraen materia prima y de quienes la transforman en un bien de consumo. Otra fecha de conemoración, el Día Global del Reciclaje, se lleva a cabo cada 18 de marzo. Con la estrategia de las «3R: Reducir, Reutilizar y Reciclar» nos invita a reorientar nuestro comportamiento para mitigar la basura, el gran flagelo urbano de este siglo, para repensar lo que tiramos, no viendo el desperdicio, sino la oportunidad.
Las «3R» nos permiten recordar que «el mejor residuo es aquel que no se produce» y poder ser así más selectivos con nuestras necesidades (repensar) y evitar generar residuos innecesarios (envases y envoltorios). Como no podamos evitar la totalidad de los residuos, debemos sacarles el máximo provecho antes de lanzarlos, optando por la reutilización. Cuando ya no podamos reducir ni reutilizar, deberemos reciclar. El reciclaje consiste en obtener una nueva materia prima o producto, mediante un proceso fisicoquímico o mecánico, a partir de productos y materiales ya en desuso o utilizados. De esta forma, nos permite alargar el ciclo de vida de un producto, evitando el consumo de materias primas para generar nuevos productos y beneficiando al medio ambiente al generar menos residuos. Es decir, el reciclaje no solo sirve para eliminar residuos, sino que es necesario para hacer frente al agotamiento de los recursos naturales de nuestro planeta.
Nos enfrentamos a una emergencia climática de proporciones incomparables. Si no implementamos con rapidez cambios radicales y significativos veremos un aumento continuo de las temperaturas globales, el derretimiento de los casquetes polares, los continentes en llamas y una rápida deforestación. A su vez, esto afectará directamente a la humanidad con el aumento de la pobreza, la inmigración de comunidades desplazadas, la pérdida de puestos de trabajo, la desaparición de montañas y hábitats naturales.
El reciclaje, clave de la economía circular, ha sido reconocido en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como una alternativa más para que todos podamos sentirnos responsables y colaborar para proteger nuestros recursos naturales en un radio de acción que incluya la acción personal, estatal y organizacional, con el fin de incidir y apoyar la agenda verde global.
No queda duda; ¡las «3R» están en la primera línea de la lucha para salvar el futuro de nuestro planeta!
COMPETENCIAS:
Adaptación, Bienestar, Colaboración, Compromiso con la rentabilidad, Gestión y logro de objetivos, Iniciativa, Liderazgo para el cambio, Orientación a los resultados, Pensamiento conceptual, Planificación y organización, Productividad, Responsabilidad social, Toma de decisiones, Visión estratégica.
