El pistachero, que comenzó a plantarse en Oriente Medio en el siglo II A de C., es uno de los árboles más antiguos del mundo; su origen se remonta a más de 10.000 años de antigüedad y su fruto seco, el pistacho, es mencionado hasta en la Biblia.
Cuenta la leyenda que la reina de Saba, gran amante de los pistachos, decretó que éstos fueran alimento exclusivo de la realeza. Más allá de la fábula, lo cierto es que este fruto seco verde, que prospera en climas calurosos, se extendió rápidamente desde Persia (actualmente Irán) a Europa y se convirtió en un manjar de consumo habitual. Su carácter casi imperecedero lo convirtió en alimento indispensable en los viajes de los primeros exploradores y comerciantes de la ruta de la seda que conectaba a China con Occidente.
El árbol comienza a dar frutos a partir de los cinco años, aunque su vida completamente productiva comienza a los diez años y su longevidad promedio es de sesenta años. Sus principales productores a nivel mundial son Turquía, Estados Unidos e Irán.
El pistacho reduce el riesgo de sufrir enfermedades del corazón, es el mejor fruto seco contra la diabetes (Tipo II), mejora la vida sexual, la función orgásmica y el deseo sexual, ayuda a controlar el peso y reduce la tendencia a la obesidad, favorece la vista, mejoran y regulan el tránsito intestinal y fortalecen los huesos y músculos.
COMPETENCIAS:
Adaptación, Conocimiento de la industria y el mercado, Conocimiento profundo de los productos, Felicidad, Pensamiento creativo.
