¡Hoy es el día para un señor cruasán! La idea es mantener vigente la magia que causa a nuestro paladar esto tipo de panecillos tan ricos a cualquier hora del día, además de por su sabor a mantequilla, gracias a su olor y textura crujiente. Se elaboran con tres sencillos ingredientes: masa de hojaldre, levadura y mantequilla.
El cruasán o croissant, de francés solo tiene el nombre ya que en realidad proviene de Viena (Austria). Debe su nombre a su forma; croissant en francés significa «creciente» o «creciente de la luna». La pastelería austriaca conocida como Kipferl es el antepasado del croissant. Cuenta la tradición popular que fue un invento de los panaderos vieneses como una manera de celebrar el triunfo ante el ataque del imperio Otomano a esta ciudad en el siglo XVII. Gracias a la pericia y el pronto aviso de los panaderos que trabajaban durante la noche, la población y el ejército pudieron defenderse del ataque. El gremio pastelero creó este panecillo con forma de media luna por ser el emblema utilizado por el imperio Otomano.
En la década de 1830, un austriaco abrió una panadería vienesa en París, que se hizo extremadamente popular e inspiró las versiones francesas del Kipferi.
COMPETENCIAS:
Adaptación, Bienestar, Conocimiento profundo de los productos, Felicidad, Flexibilidad, Orientación al cliente, Pensamiento creativo.
