«Fui a nacer donde no hay nada | tras esa línea que separa el bien del mal | mi tierra se llama miseria | y no conozco la palabra libertad.
Fui secuestrado en una guerra | torturado y preparado pa’ matar | me he convertido en una bestia | soy solo un niño que no tiene identidad.
Me han obligado a disparar | me han enseñado como asesinar | me han obligado a mutilar | en un infierno terrenal.
Una pistola en mi cabeza | me está obligando a asesinar a mi papá | soy una máquina de guerra | mi dedo aprieta ese gatillo sin vida.»
Fragmento de la canción «Niño Soldado» del grupo español Ska-P (pronunciado escape).
El Día Contra la Utilización de Niños y Niñas Soldado se conmemora cada año desde el año 1998 con el fin de que los niños puedan tener una infancia digna y no sean utilizados en conflictos armados. Sin embargo, desde el año 2002, las manos rojas se han convertido en el símbolo escogido por la Organización de Naciones Unidas (ONU) para denunciar la utilización de niños-soldado como el grado más extremo de explotación infantil.
Niños y niñas participan en casi todos los aspectos de la guerra: como espías, centinelas, vigilantes, cocineros, porteadores y, a menudo, como combatientes en el frente de batalla. Por lo general, se les priva de la asistencia a la escuela, se les separa de sus familias y se ven sumidos en una existencia agotadora y violenta.
Aunque pueda parecer ilógico que a los ejércitos o a los grupos armados les interesen los niños, los buscan activamente por su inmadurez o su vulnerabilidad y porque pueden desempeñar determinados cometidos con más destreza que los adultos: cumplen las órdenes con más facilidad que los adultos, su adoctrinamiento es más sencillo, están más predispuestos a asumir riesgos en combate ya que no comprenden las consecuencias de lo que se les pide que hagan y, como no han tenido oportunidad de aprender a discernir entre lo que está bien y lo que está mal, tal vez estén más dispuestos a cometer atrocidades.
La vida de un niño-soldado no es fácil; sufren trastornos del sueño, problemas alimenticios, ansiedad y temor por el futuro y por sí mismos. La formación militar es agotadora, con largas horas de entrenamiento físico, instrucción con armamento, a veces sin suficiente comida o descanso. Una vez enrolados, no pueden cambiar de idea sin más y dejarlo. Para las niñas, las carga incluye la explotación sexual.
COMPETENCIAS:
Adaptabilidad a los cambios del entorno, Adaptación, Adiestramiento, Bienestar, Flexibilidad, Fortaleza, Integridad, Justicia, Manejo de crisis, Prudencia, Resiliencia (sobrevivencia), Respeto, Responsabilidad social, Templanza.
