Esta conmemoración tiene su origen en la resolución 54/120 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), adoptada en 1999, que, a su vez, se deriva de los esfuerzos internacionales por reconocer y abordar los desafíos que enfrentan los jóvenes en el mundo moderno. Sus antecedentes se remontan al primer Año Internacional de la Juventud, declarado en 1985, y al Programa de Acción Mundial para los Jóvenes, establecido en 1995 para guiar la formulación de políticas juveniles.
La importancia de este día radica en su capacidad para movilizar a la comunidad internacional, los gobiernos y las sociedades civiles en la promoción de los derechos de los jóvenes, su participación activa en la sociedad y la creación de oportunidades que les permitan desarrollar su potencial como agentes de cambio. Los objetivos centrales de este día incluyen el fortalecimiento de la capacidad nacional para abordar las necesidades de la juventud, el apoyo al desarrollo juvenil, y la promoción de la paz, el respeto mutuo y la comprensión intercultural.
El concepto de «juventud» carece de una definición universalmente aceptada a nivel internacional, aunque para fines estadísticos en áreas como demografía, educación y empleo, las Naciones Unidas definen a los jóvenes como aquellos individuos de entre 15 y 24 años. Sin embargo, el rango de edad considerado como juventud varía considerablemente entre países, dependiendo de factores socioculturales, legales y económicos, con la mayoría de los países fijando la «mayoría de edad» alrededor de los 18 años.
Actualmente, hay 1,200 millones de jóvenes de 15 a 24 años, representando el 16% de la población mundial, y se espera que esta cifra aumente a casi 1,300 millones para 2030. Los jóvenes enfrentan numerosos desafíos, incluyendo el acceso a la educación, la salud, el empleo y la igualdad de género, pero también tienen el potencial de ser una fuerza positiva para el desarrollo global. Para que esto ocurra, es esencial que se les proporcionen las oportunidades y conocimientos necesarios para prosperar, así como acceso a un mercado laboral inclusivo y dinámico.
COMPETENCIAS:
Bienestar, Calidad y mejora continua, Desarrollo y autodesarrollo, Dinamismo y energía, Empatía y simpatía, Empoderamiento, Emprendimiento, Ética, Felicidad, Flexibilidad, Gestión y logro de objetivos, Innovación, Liderazgo, Perseverancia, Proactividad, Productividad, Relaciones públicas, Respeto, Responsabilidad personal.
