Las actividades relativas a las minas permiten que el personal de mantenimiento de la paz patrulle, que los organismos humanitarios presten asistencia y que los ciudadanos vivan sin el temor de que un solo paso en falso les cueste la vida. Estas actividades no solo suponen el retiro de las minas de la tierra. Es preciso hacer grandes esfuerzos para proteger a las personas del peligro, ayudar a las víctimas a recuperar la autonomía y convertirse en miembros activos de sus comunidades, y ofrecer oportunidades para el desarrollo sostenible y la estabilidad.
El objetivo de las actividades relativas a las minas es identificar y reducir las consecuencias y el riesgo de las minas terrestres y los restos de explosivos de guerra que matan o lesionan a miles de personas cada año, incluyendo las bombas de racimo, de tal modo que las personas puedan vivir en condiciones de seguridad. Además de las pérdidas humanas, cortan caminos lo que impide a los niños ir a la escuela y a los agricultores trabajar la tierra, obstaculizan el desarrollo económico y social, privan a la población de sus medios de subsistencia, dificultan la reconstrucción después de la guerra y bloquean el despliegue seguro de las fuerzas de mantenimiento de la paz y la prestación de la ayuda humanitaria.
La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaró en el año 2005 que se observara anualmente esta jornada como un llamado de atención que logre sensibilizar a la población sobre el hecho de que las minas terrestres y las bombas de racimo sin detonar no discriminan, matan por igual a un soldado que a un niño y siguen matando mucho tiempo después de que las armas de la guerra han callado.
COMPETENCIAS:
Bienestar, Conciencia de seguridad, Fortaleza, Prudencia, Resiliencia (sobrevivencia).
