Esta fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 2017 con el fin de honrar y recordar a las personas que sufrieron los efectos de actos de terrorismo —incluyendo víctimas, sobrevivientes y sus familias—, visibilizar el impacto prolongado del terrorismo en las personas y en las comunidades, reafirmar el compromiso de la comunidad internacional para asistir a las víctimas y romper el ciclo de violencia y promover la solidaridad internacional, la paz, la justicia y la protección de los derechos humanos.
En Panamá, aunque no se encuentra una tradición masiva ampliamente documentada de actos específicos, cabe destacar que Panamá ha sido escenario de un acto de terror relevante: el ataque al vuelo 901 de Alas Chiricanas del 19 de julio de 1994, en el cual murieron 21 personas tras una explosión en pleno vuelo. La comunidad judía de Panamá y autoridades panameñas han iniciado la construcción de un monumento llamado «Conciencia Viva» en la Cinta Costera II de la Ciudad de Panamá para honrar a esas víctimas. Esta realidad pone de manifiesto que la conmemoración puede adoptar tanto un enfoque global (el día internacional) como uno local, vinculado a hechos concretos del país, aportando significado propio en el contexto panameño.
COMPETENCIAS:
Bienestar, Compromiso, Conciencia de seguridad, Conciencia organizacional, Empatía y simpatía, Empoderamiento, Ética, Fortaleza, Integridad, Justicia, Liderazgo, Manejo de crisis, Orientación a los resultados, Perseverancia, Prudencia, Relaciones públicas, Resiliencia (sobrevivencia), Respeto, Responsabilidad social, Sencillez, Talante, Templanza.
