Mientras una parte del mundo avanza hacia la igualdad de derechos, otra oleada de países promueve y presenta leyes que discriminan, reprimen e invisibilizan a la comunidad LGBTI+ bajo pretextos morales. Esta fecha, que se celebra ahora en más de 130 países, incluyendo 37 en los que los actos homosexuales son ilegales se estableció en el 2004 para conmemorar el hecho de que, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) retiró oficialmente la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales.
El objetivo principal de este evento es crear conciencia sobre la violencia y discriminación de las que son víctimas los homosexuales (gays), lesbianas, bisexualesas y transexuales (comunidad LGBTI+). El evento es coordinado mundialmente por el Comité IDAHO, con sede en París, fundado por el académico Louis-Georges Tin.
Si bien los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales tienen mucho que celebrar en materia de victorias civiles (cada vez más países se unen a la lista de naciones que reconocen la igualdad de derechos), es una realidad que contrasta radicalmente con la existencia de terapias «de conversión» incluso en esos mismos países. Falta mucho camino por recorrer, especialmente en lo concerniente a la discriminación por estereotipo. Por ejemplo, la expansión de la epidemia del VIH en América Latina y el Caribe está conectada, en gran parte, con los altos índices de homofobia y transfobia en la región.
En Panamá, la despenalización de la homosexualidad se produjo el 31 de julio de 2008 cuando, por Decreto presidencial, se derogó el artículo que penalizaba las relaciones homosexuales. También se equiparó la edad de consentimiento sexual LGBTI+ con la heterosexual, a 18 años de edad. Antes de esto, todo acto homosexual era considerado un delito bajo el cargo de sodomía y sus sanciones iban desde multas hasta prisión con penas que fluctuaban entre un mes y un año de presidio efectivo. El artículo 39 de la Constitución panameña prohíbe la creación de «empresas, asociaciones o fundaciones» que sean contrarias a la moral o al orden jurídico; esto se ha utilizado para denegar el registro de organizaciones de homosexuales en el país. Sin embargo, existen en el país organizaciones y corporaciones que velan por los derechos LGTB de Panamá.
Tampoco existe reconocimiento hacia las parejas homosexuales. En el año 2004, se rechazó una propuesta de uniones civiles gay debido, principalmente, a la presión de la iglesia católica sobre el gobierno panameño. El ingreso de homosexuales y lesbianas a las fuerzas policiales (Panamá no posee ejército) sigue siendo ilegal.
De acuerdo con la legislación vigente, el cambio de género está amparado en el artículo 12 de la Ley No. 31 de 2006 que regula la corrección de sexo en las inscripciones de nacimiento. Antes de esta norma, ya existía la Ley No. 100 de 1974, que también contemplaba el cambio de sexo en los documentos de identificación. El Registro Civil autoriza el cambio de género cuando se haya cumplido con el requisito exigido de la cirugía de reasignación de sexo.
Panamá es uno de los pocos países del mundo donde jamás se ha registrado un asesinato hacia una persona del colectivo LGBTI+.
COMPETENCIAS:
Adaptabilidad a los cambios del entorno, Bienestar, Compromiso, Conciencia de seguridad, Empatía y simpatía, Empoderamiento, Ética, Felicidad, Fortaleza, Integridad, Justicia, Liderazgo para el cambio, Manejo de crisis, Orientación a los resultados, Prudencia, Relaciones públicas, Resiliencia (sobrevivencia), Respeto, Responsabilidad social.
